PSICOLOGIA GENERAL... "EL YUGO EN NUESTRA VIDA"(Parte II)
Hacemos un gran esfuerzo por alcanzar nuestros logros, para quedar bien con alguien, para merecer el amor o resolver situaciones muy complejas...

EL YUGO EN NUESTRA VIDA (Parte II)

La actitud de observadores nos permitirá tener la objetividad necesaria para entender los mecanismos constructivos o destructivos que han formado parte de nuestra historia familiar.
Cada vez que nos involucremos cuando dos tienen conflictos en la comunicación, lo único que haremos será perder la objetividad.
Quedaremos comprometidos con la rivalidad, los desentendimientos y los enojos.
Sin querer, vamos a cometer el error gravísimo de tomar partido.

Tarea Nº 1: Es para observar vínculos en conflicto.
Anotar en su cuaderno, cuáles vínculos entre dos personas de su entorno están en crisis. Puede ser tanto en el ámbito laboral como familiar.
Deberá ponerse en el lugar del observador. Anotará, sin participar verbalmente, quién comienza la discusión, si el otro la sigue o se desentiende, etc.
Por supuesto, esa observación no será compartida. Deberá ser guardada.
Usted no va a colaborar con nadie para ayudar a reconciliarse. Cuando yo me involucro con dos personas que tienen un conflicto, quedaré triangulado y agregaré “ruido” o “interferencia” de la comunicación.
Es importantísimo “callarse la boca”, no intervenir, poder escuchar sin participar. Muchos deciden involucrar a otras personas en sus posturas, presionan para que el otro tome partido.
Reconocer que el problema de comunicación es del otro:
1) nos va a ayudar a contener nuestras ansiedades;
2) va a permitir guardar distancia y
3) nos va a dejar afuera de las complicaciones que no son nuestras.
Ayudará a entender, de quién es el conflicto.
Podemos escuchar, pero no opinar ni participar.
Hay personas polarizadoras, divisionistas. En un grupo, va a operar de tal forma que logrará que se produzcan enfrentamientos. Puede llegar a destruir el grupo.
Es muy importante reconocer al divisionista. Es común que en los grupos familiares, traten de formar “corrillos”, hablando mal o falseando información. No escuche ni crea. Cuando hay un divisionista metido en un grupo, si no se lo saca a tiempo, destruye la comunicación. Terminan con alianzas internas, peleados, confrontados.
En los grupos de terapia, cuando son citados 8 o 10 personas para participar y se detecta al divisionista, el operador, debe llamarlo aparte y pedirle que no asista más.
Es una situación dura y dolorosa pero hay que elegir entre el divisionista o la vida del grupo.
No se puede trabajar si hay un chismoso, envidioso, celoso, controlador o si compite con el líder.
Quiere liderar el grupo, no permite trabajar y provoca tanto problema que no se puede seguir elaborando.
¿Cómo hacemos cuando este divisionista está dentro de la familia?.
Lo más valioso es que rápidamente identifique cuál es esa persona y no se haga eco de ninguna información que traiga, porque habitualmente está distorsionada.
Los celos y la envidia, son un componente muy fuerte en la personalidad de estas personas que viven creando rivalidad de manera permanente.
No se desgaste, no trate de explicarle nada porque no cambiarán. Sólo póngase a salvo, no opine. De esta manera podrá seguir estando cerca de los demás, al ser neutral no recibirá tantas heridas.
Si está metido en alguno de los dos bandos, sálgase y establezca vínculo con todas las personas. Salga de la autoridad de aquel que quiso separarlo, limitarlo y romper su comunicación con los demás.
PREGUNTA Nº 1: A veces hay personas que utilizan el recurso de la preferencia. Al preferir a uno, el otro queda automáticamente excluido o despreciado. ¿Cómo hacemos cuando el otro hace un abuso de poder?.
RESPUESTA: El/la divisionista siempre va a tratar de hacer sentir mal al que no esté de acuerdo con él/ella. Su característica es la agresión. Si tenemos claro que utiliza el mecanismo del desprecio, vamos a tener que reconocer que ese es un aspecto infantil de esa persona.
Lo primero que se debe hacer es no querer quedar bien con esa persona. En segundo lugar: JAMÁS DAREMOS SEÑAL DE QUE NOS LASTIMÓ.
Si usted demuestra su “lado flaco”, seguirá lastimando por ahí. Son grandes intuitivos y dicen lo que más duele, en el momento menos oportuno.
Al empezar a correrse y al no participar en lo que pretende, quedaremos en un estado de observación, no participando de la división que pretende hacer.
PREGUNTA Nº 2: ¿Cómo podemos actuar cuando el divisionista es una persona muy hiriente y persigue a su víctima ofendiendo e hiriéndola?.
RESPUESTA: Allí no podemos tomar partido porque nos triangularíamos. La persona herida deberá encontrar el mecanismo para poder ponerle límites al otro sin que nadie lo ayude.
Si nos ponemos a proteger y a cuidar al herido lo vamos a debilitar y no lo vamos a dejar que crezca y se defienda.
Sin querer, trataremos de establecer un equilibrio donde el dañado cuente con un abogado defensor.
Esto no lo ayuda en nada, llegará un momento en que o tomará distancia para siempre, o comenzará a devolver las agresiones porque decide ponerle límites de una forma u otra. A no ser que sea un niño desprotegido e inválido. Tenemos que guardar silencio y tener paciencia.(...)

Dra. Lydia Febre

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