PSICOLOGIA GENERAL... "PROYECTOS" (Parte I)
Deberemos trabajar acerca de planificar nuestro presente y nuestro futuro. Muchas veces tenemos sueños que no se logran porque no hacemos lo que tenemos que hacer . ...

PROYECTOS (Parte I)

Deberemos trabajar acerca de planificar nuestro presente y nuestro futuro. Muchas veces tenemos sueños que no se logran porque no hacemos lo que tenemos que hacer, ni cumplimentamos las etapas como para que nuestros resultados estén de acuerdo a lo que hemos planificado.

Nos cuesta mucho pensar en los proyectos porque con esto se compromete una gran parte de nuestra energía, de nuestra historia y de nuestros conflictos.

Muchas personas que no saben qué es lo que quieren. Desean la paz, pero todas sus acciones van en sentido contrario y terminan en un resultado opuesto.

Desean mejorar su situación económica, pero son malos administradores.

Desean tener compañía, pero ejercitan la envidia, la actitud autoritaria o los exagerados controles.

Desean tener títulos, llegar a lugares altos, pero carecen de la disciplina imprescindible para lograr buenos resultados.

Las consecuencias que tenemos a diario, son nada más que los resultados de nuestras actitudes.

A veces evitamos pensar que somos los responsables y preferimos echarles la culpa a los otros.

Si tenemos conflictos con nuestros hijos preferimos creer que al conflicto lo inventaron ellos, sin reconocer que cuando nacieron, nosotros ya teníamos más de veinte años.

Durante mucho tiempo nos cuestionamos el conflicto, pero sin hacernos cargo de lo que hemos tenido que ver en el asunto. Aún en los vínculos, hablando del amor, culpamos a otros sin analizar en profundo qué tuvimos que ver con los desastrosos resultados obtenidos.

Nos gusta relacionarnos y sentirnos cómodos frente a nuestro pasado, cuando los resultados han sido favorables.

En cambio nos cuesta hacernos cargo de que, si seguimos indagando, hemos sido quienes han volcado los resultados a nuestro favor o a nuestra contra.

Ya sea porque hemos administrado mal los vínculos, porque no hemos sabido amar, porque hemos odiado demasiado porque no nos hemos sabido liberar de las cargas y complejos.

Todo esto incide en el logro o no de nuestros objetivos. No todos tienen en claro qué es lo que desean lograr.

La mayoría de las personas no logra descubrir en qué parte de su vida está la felicidad en el presente.

Imaginan erróneamente que la felicidad deberá traerla otra persona o que alguien se la ha robado y que construirla no depende de sí mismo/a.

Muchas veces, no sumamos lo construido, lo que hemos hecho para deleitarnos y disfrutar con las personas que tenemos cerca porque le damos más importancia a situaciones pequeñas o defectos, cuando somos atrapados por la cultura familiar del rechazo al amor.

Esa felicidad puede estar tapada por el rol de víctima. Ésta es una actitud que adoptamos cuando creemos que son los demás, los malos, los insatisfechos, los dominantes. No reconocemos que no habría dominantes si nosotros no nos dejáramos dominar. Que no habría personas que nos moldearan a su manera y nos invadieran si no los dejáramos penetrar en nuestra vida, en nuestros espacios íntimos, en nuestros sentimientos y, a veces, hasta en nuestras propias finanzas. Somos responsables de lo que nos pasa. A veces nos dejamos estafar porque ponemos en el otro la confianza, el dinero o todo el capital que tenemos, porque necesitamos sentirnos “buenos” y que los otros lo reconozcan.

Cuando hablamos de objetivos deberemos reconocer que los objetivos se logran con:

➢ Una gran dosis de esfuerzo.

➢ Compromiso.

➢ Pasión.

Pero la pasión es un sentimiento que está formado por:

1. La motivación.

2. El interés.

3. Un enamoramiento de dicho objetivo

Ejemplo: Una persona desea ir a Europa. Supongamos que no tiene dinero para realizar ese viaje, pero si es capaz de amar con pasión ese sueño, comenzará a ingeniarse para producir más y ahorrar para ese fin. Si alguien quiere armar realmente una pareja, aceptará la pareja viable. En cambio, si desea lograrlo pero realmente no lo tiene muy claro porque imagina que encontrarla iría en desmedro de su libertad y se sentirá limitado/a, entrará en una contradicción interna tan profunda que, cuando aparezca la pareja adecuada, en el momento justo, saltará desde su interior con toda violencia el sabotaje que se transformará en desinterés, indiferencia o en agresión y desprecio. (...)

Dra. Lydia Febre

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