PSICOLOGIA GENERAL... "EL DERECHO AL AMOR I (Parte II)"
Hay mecanismos específicos que hacen que se pueda arruinar la felicidad...

EL DERECHO AL AMOR I (Parte II)

Hay mecanismos específicos que hacen que se pueda arruinar la felicidad.

Estamos trabajando y aprendiendo a pensar sobre este tema de que la felicidad, la paz, la riqueza, el dinero, la compañía están adentro nuestro.

De ninguna manera podremos entenderlo hasta tanto no comencemos a reconocer que tenemos que analizar nuestra historia y la de nuestros padres. De ese modo podremos comprender qué está pasando con el amor en nuestra vida.

Somos felices si valoramos lo que hemos construido, con nuestros hijos, con la pareja, con la familia, con el trabajo, con el estudio. Sea al lugar donde hayamos logrado arribar, lo real es que la felicidad es una actitud interna positiva, en la cual se logra valorar las cosas que estamos viviendo.

El ser felices es un trabajo nuestro y no de otros. No existe la persona que nos traiga la felicidad. Pero existe nuestra predisposición a ser felices con la llegada de esa persona a nuestra vida, sea una amistad, una pareja, un hijo, etc.

Sólo se puede lograr la felicidad si el YO está preparado para recibir la presencia gratificante del otro.

Nuestra historia y nuestra actitud es la que va condicionando tanto nuestra felicidad como el concepto de disfrutar el amor.

Si tenemos asociados el amor con el dolor, hasta tanto no lo resolvamos, todos nuestros vínculos van a estar afectados por la angustia, la frustración y por el desencanto.

Podemos tener la persona más maravillosa y más completa, los hijos más sanos y lúcidos, pero si no estamos preparados para disfrutar del amor vamos a ver en ellos que son un compromiso demasiado pesado para nuestra vida. Podemos rechazarlos, enojarnos, considerar que han sido un error, etc.

Tenemos técnicas familiares que hacen que arruinemos el vínculo de amor. La primera actitud es corromperlo, enojarnos y pelearnos.

ENOJO Y PELEA: técnicas para arruinar el vínculo afectivo.

Para poder arruinar el vínculo nos vamos a posicionar en los aspectos oscuros del otro. De esa manera nos podremos pelear con nuestros padres, hijos, cónyuges, amistades, etc.

Donde haya vínculo de amor, al no poder disfrutarlo, pondremos distancia entre nosotros y la/s otra/s persona/s.

1. El primer recurso es el enojo y la pelea. Una vez que rompimos el vínculo…

2. Justifico mi enojo (el otro tiene la culpa).

Estamos completamente seguros de que el otro tiene la culpa, pero nosotros aportamos un 50% para llegar a la conclusión de que “el amor debe dejar de ser”.

No podemos culpar al otro porque nosotros tenemos adentro la intolerancia y la incapacidad para amar.

NO HAY PERMISO PARA AMAR

NO HAY PERMISO PARA SER FELIZ

(Así fue mi aprendizaje)

No podemos evitar analizar el bagaje cultural que hemos recibido de padre y madre. Si fueron depresivos, sufrientes, pobres o abandonados por su pareja, seriamente deberemos analizar qué parte de todo eso estamos repitiendo.

Uno de los factores arruinadores de nuestra felicidad es tener el concepto de que AMOR ES SUFRIMIENTO. El resultado será ir siempre a ese lugar.

Otro de los conceptos que se relacionan con el amor tiene que ver con que AMOR ES ABANDONO. Ha habido tal vez una inseguridad por historias vividas en casa, por padre o madre inmaduros que jamás estuvieron de nuestra parte (aunque hayan vivido con nosotros). Ese abandono nos está marcando un miedo que sin duda va a condicionar el afecto. En nuestro interior existirá el miedo a ser abandonados, traicionados o postergados. No sólo por la pareja sino por las amistades, los hijos, por todo vínculo que tenga importancia.

Si reconocemos experiencias de abandono, deberemos tener en cuenta nuestros miedos internos.

Aquí aparece el miedo al fracaso, que en realidad esconde el miedo a sufrir.

Este miedo es tan grande, que puede transformarse en una actitud de descompromiso profundo. Esta es una manera de evitar todo vínculo que nos lleve a crecer en roles afectivos.

A la persona le cuesta asumir roles de adulto: la paternidad, la maternidad, el casamiento, trabajar con continuidad, etc. Todo esto tiene mucho que ver con la capacidad de aceptar el amor en nuestra vida.

Al temer el fracaso, actúa de manera descomprometida, tiene miedo a armar pareja y si lo hace la sostiene hasta el momento en que ésta deba seguir creciendo.

Llegado a este punto, pierde el interés, se pelea, traiciona de tal manera que la pareja se rompa.

La traición es otra manera de arruinar el amor en quienes no están preparadas para disfrutarlo. Esto significa que han tenido permisos para hacer traiciones aprendidos en el hogar.

Es terriblemente destructivo para los hijos conocer historias de traiciones de padres, madres y/o abuelos. Esas historias de infidelidades que a veces se cuentan entre risas, dándoles poca importancia, en realidad van marcando la vida de los que vienen en la generación siguiente. La traición es un recurso para romper el vínculo profundo.

Dra. Lydia E. Febre  

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